Los gobernadores de estas provincias acordaron la libre circulación y sin protocolo de sus habitantes pero mantienen cerrado el ingreso para pobladores de Córdoba, pues consideran que “no están dadas las condiciones” sanitarias.

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Mientras Córdoba sigue esperando una respuesta de San Luis para permitir la circulación interprovincial y, a su vez, lidia con los controles de La Pampa, en el sur, las dos provincias limítrofes firmaron un acuerdo para abrir sus fronteras y permitir el tránsito sin protocolo de los habitantes de dichos territorios.

Esta medida incrementó el malestar de los habitantes cordobeses que viven en las zonas limítrofes e interpretaron este acto entre estos gobiernos como “discriminatorio”.

Los conflictos interprovinciales comenzaron a evidenciarse a poco de declararse la cuarentena en el país. Fue San Luis la primera en blindarse al levantar grandes albardones en todos los caminos de accesos desde Córdoba y cerrar sus pasos por rutas.

La Pampa, por su parte, en el sur, hizo algo similar pero poniendo un estricto control caminero que hasta dificulta el paso de habitantes huinquenses que por cuestiones de salud deben viajar casi a diario.

Mientras tanto, los gobiernos de La Pampa y San Luis firmaron un tratado para abrir sus fronteras y permitir el “libre paso” de vecinos entre ambas provincias. En este acuerdo queda explícito que los habitantes de esos territorios no deben cumplir ningún protocolo de aislamiento o cuarentena.

Al margen quedan los pobladores de Córdoba, que hace más de 70 días vienen padeciendo dificultades para pasar a dichos territorios.

Malestar

Cuando parecía que se abrían canales de diálogo, algunos hechos vuelven a echar por tierra la posibilidad de que se flexibilice la circulación interprovincial.

En las últimas horas, una ambulancia que llevaba a una paciente a dializarse desde Huinca a Realicó fue demorada en el control de La Pampa -sobre ruta 35- y revisada e igualmente ocurrió al regresar, situación que generó malestar.

A ello se sumaron las declaraciones del gobernador pampeano Sergio Ziliotto, quien ayer reiteró sus reparos respecto de la comunicación con Córdoba. “Nosotros no le cerramos la puerta a nadie siempre y cuando tengan el mismo estatus sanitario que nosotros y Córdoba no lo tiene. Existen zonas blancas, pero ¿dónde está el límite entre las zonas blancas y las zonas rojas?”, se preguntó el mandatario.

Y agregó: “Yo creo que el habitante de Huinca Renancó o de Mackenna va a la ciudad de Córdoba sin ningún tipo de control”, por lo que considera existiría riesgo de contagio.

Ziliotto precisó: “El día de mañana Córdoba quizás supera la situación actual y en este esquema de pospandemia podamos tener una apertura con Córdoba, hoy no están dadas las condiciones”, sentenció.

Sus dichos no pasaron por alto entre los habitantes del sur cordobés, que se expresaron a través de las redes y expusieron su malestar.

A la espera de respuestas

Por otro lado, la provincia de Córdoba sigue negociando con el gobierno de Rodríguez Saá para que permita la circulación de pobladores provenientes de zonas blancas de ambas provincias. Ello, entendiendo que existen numerosas comunidades que tienen un intercambio diario, ya sea por cuestiones laborales, comerciales o sanitarias.

Pero el gobierno de San Luis continúa con su postura intransigente para con los vecinos cordobeses, a los que les exige hisopado y cuarentena de 14 días.

Las gestiones ahora dependen de que la administración puntana acepte la circulación entre zonas blancas cordobesas y que involucran a una gran cantidad de pueblos del sur cordobés y de la zona de Traslasierra.

 

 

Fuente: Diario Puntal