La peor de las noticias llegaba ayer por la tarde desde Río Cuarto, la ciudad del Imperio: Nos dejó el más Riocuartense de todos, “el patas cortas”, el maestro… se fue el “Turquito” Wehbe. Deja un vacío enorme en el periodismo de estos lares. Ojalá quienes somos unos años más jóvenes hayamos aprendido algo… ojalá seamos así de dignos…

#PeriodismoDeLuto #MurióElTurcoWehbe #HastaSiempreMaestro #TeVamosAextrañar @PabloAimarOK @osvaldowehbe7219

 

 Por Fernando N. Molina

 

 

El sacudón de ayer por la tarde es una de esas sensaciones difíciles de explicar. Cuando se termina la vida de los buenos es como que siempre queda gusto a poco… siempre pensamos que se podrían haber quedado entre nosotros un rato más.

Osvaldo Alfredo Whebe, “El Turco”, jugaba, sin dudas, para el equipo de los buenos. Uno de esos tipos con los cuales se rompió el molde.

Es cierto que la popularidad del Turco llega de la mano del fútbol y de sus extraordinarios relatos (Víctor Hugo Morales, en el apogeo de su carrera decía que en Río Cuarto había uno mejor que él, y vaya que tenía razón), pero quien piense que Wehbe era sólo un relator de fútbol verdaderamente no conoce mucho del Turco.

El Maestro Wehbe era mucho, pero mucho más. Tenía la capacidad, el don de narrar, de contar, de decir las cosas como nadie. Sí, como nadie. Un cultor de las cosas simples, de las cosas cotidianas. De esas cosas que muchos pueden llamar “cursis” y que el Turco definía como “cursilería cotidiana que alimenta el alma”.

Obras como “100 veces Wehbe”; “Un Mundo de Nostalgias o los cientos de editoriales en “SamanaRío” (Un periódico bien riocuartense que él fundó y dirigió hace más de una década atrás) lo pintan de cuerpo entero. Ni más ni menos que un talentoso.

Reconocido, querido y admirado por todos quienes tuvieron la suerte de conocerlo. Por todos quienes tuvieron el Honor de trabajar con él.

Generoso, buen tipo, familiero, más Riocuartense que el Mangrullo, y, por sobre todo, tremendamente Humilde… esa humildad con la que están dotados los más grandes.

Osvaldo Alfredo Webhe nació el 27 de Febrero de 1957, en su querida Río Cuarto. Estudió en la Universidad Nacional de Córdoba y se recibió de Abogado Penalista. Pero de muy chico abrazó su verdadera pasión: el periodismo.

Tuvo muchísimas propuestas de migrar a Buenos Aires, propuestas por demás tentadoras, pero el Turco siempre se quiso quedar en el Imperio, la ciudad de sus amores, junto a los suyos.

Hace unos años atrás, cuando relataba aun para Cadena 3, le preguntaron en una nota cuál era su sueño (cabe recordar que Wehbe relató en 10 mundiales, trabajó junto a Víctor Hugo Morales, José María Muñoz, y con Víctor Brizuela hicieron la mejor dupla de Córdoba y para mi gusto la mejor de la Argentina) y él respondió “Relatar en mi ciudad”.

Y así fue. FM Maradó fue el lugar elegido. Pasó de relatar a River, Boca, San Lorenzo, Copa Libertadores, Mundiales, etc. a relatar en todos los reductos de la liga del Sur Cordobés, seguir a Estudiantes, Atenas, Juventud Unida, etc. y lo hacía con la misma pasión y el mismo profesionalismo. Ese era Wehbe.

Su excompañero de Cadena 3, Jorge Parodi, dijo: “Padece un crónico problema anatómico: tiene la garganta conectada al corazón y viceversa. Su verdadera vocación es emocionar, llegar a lo más profundo de nuestra sensibilidad con la excusa de narrarnos un simple partido de fútbol”.

Ayer el equipo de Los Buenos perdió a su mejor jugador. A los 63 años, y después de estar internado dos semanas tras sufrir un ACV, se nos fue el Turco. No murió cualquiera ehhhh, murió el Maestro Wehbe… se fue a relatar allá donde la pelota se hace luna. Deja un vacío enorme en el periodismo de estos lares… Lo vamos a extrañar muchísimo.

Este es el humilde homenaje que le hago desde SEMANARIO DIGITAL de Marcos Juárez, un periódico que tuvo en sus páginas mucho de su impronta, mucha inspiración en su obra… y con su permiso maestro lo voy a parafrasear: “Ojalá haya sido digno…”