Roberto Cuello lleva a cabo la lectura del evangelio y un breve análisis sobre la misma. 

 

Del santo Evangelio según San Lucas 20, 27-40

 

Acercándose algunos de los saduceos, esos que sostienen que no hay resurrección, le preguntaron: «Maestro, Moisés nos dejó escrito que si muere el hermano de alguno, que estaba casado y no tenía hijos, que su hermano tome a la mujer para dar descendencia a su hermano. Eran siete hermanos; habiendo tomado mujer el primero, murió sin hijos; y la tomó el segundo, luego el tercero; del mismo modo los siete murieron también sin dejar hijos. Finalmente, también murió la mujer. Esta, pues, ¿de cuál de ellos será mujer en la resurrección? Porque los siete la tuvieron por mujer». Jesús les dijo: «Los hijos de este mundo toman mujer o marido; pero los que alcancen a ser dignos de tener parte en aquel mundo y en la resurrección de entre los muertos, ni ellos tomarán mujer ni ellas marido, ni pueden ya morir, porque son como ángeles, y son hijos de Dios, siendo hijos de la resurrección. Y que los muertos resucitan lo ha indicado también Moisés en lo de la zarza, cuando llama al Señor el Dios de Abraham, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob. No es un Dios de muertos, sino de vivos, porque para él todos viven». Algunos de los escribas le dijeron: «Maestro, has hablado bien». Pues ya no se atrevían a preguntarle nada.

 

Reflexión

Como podemos ver en esta parábola del evangelio, los saduceos, que no creían en la resurrección, le preguntan a Jesús sobre un hipotético y casi ridículo caso de la viuda que se casa con todos los hermanos a medida que ellos iban falleciendo. Al final fallece la viuda también, sin dejar hijos. Le preguntan entonces a Jesús, de cuál de los hermanos será la mujer porque los siete la tuvieron como esposa. Les hacen esta pregunta al Señor, para ponerlo en un aprieto y para ver que respondía. Jesús, les contesta que en este mundo los hombres se casan y las mujeres toman esposo, pero al morir y en la resurrección de los muertos, los hombres no se casarán, ni ellas serán dadas en matrimonio. ¿Por qué debemos suponer que la vida eterna será como esta? Así de limitada, así de pobre. Dios creó este mundo, no será capaz de crear otros, en donde la vida se pueda desarrollar en plenitud ? Esto de la resurrección no es fácil de entender, nadie ha dicho que lo sea. Nuestra mente humana es muy limitada y hay cosas inexplicables, como los misterios de Dios. Él nos ha prometido a nosotros, sus hijos, la vida eterna. Nos ha dicho que vamos a vivir para siempre, porque Él es dios de vivos y no de muertos. “quien crea en mí, no morirá jamás”.

Claro que para que podamos creer en todo esto, es necesario tener fe. Y el hombre es un ser sensorial; lo que no experimenta con sus sentidos, cuando no ve, no oye, no toca; no cree. San Agustín nos dice, “la fe consiste en creer lo que no vemos y el premio será, ver lo que creemos.” Hay una frase muy apropiada con relación a la fe, que dice, “ yo creo en Dios, como el ciego cree en el sol, no porque lo ve, sino porque lo siente”.

 

Hasta la próxima, que Dios los bendiga…

Parroquia La Asunción – Marcos Juárez