De pronto la demanda china se paralizó y las plantas comenzaron a llenarse de mercadería a la espera de una pronta solución. Creen que si se extiende la problemática sanitaria habrá una importante pérdida en la cadena

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De pronto, lo que venía siendo un imán importante que garantizaba un crecimiento sostenido de la cadena de la carne en Argentina se paralizó y las consecuencias apenas comenzaron a percibirse. Los frigoríficos y las cámaras de frío están cerca de su límite porque la comercialización se ralentizó. La causa: el coronavirus en China inmovilizó al gigante asiático y su demanda de carne cayó abruptamente. La relevancia tal vez se explique en el dato de que el 70% de las ventas de carne argentinas van hacia China.

“El coronavirus tiene efectos que ya se están viendo apenas en parte. Pero también hay que entender que el coronavirus viene a ser el eslabón final de una serie de situaciones que se vienen dando con China y el negocio de la carne y que comenzaron hacia fines de noviembre. China es el principal destino de exportaciones por volúmen con casi el 70% de las ventas argentinas al mundo. Hubo una importante suba de precios hasta ese momento pero a partir de allí se generó un parate y una renegociación de contratos con una suspensión de algunos convenios formalizados y baja de hasta 2 mil y 3 mil dólares por tonelada. Mientras estábamos en ese proceso llegó el coronavirus que vino a poner en el freezer todo. Al parate le suma la prevención y la cuarentena producto del coronavirus, en el medio del año nuevo chino, que de por sí genera un freno comercial. Hoy prácticamente no hay actividad y como esto viene de mucho tiempo, ya está colmada la capacidad de almacenaje de los frigoríficos y depósitos de frío”, alertó Daniel Urcía, director ejecutivo de la Asociación de Frigoríficos e Industrias de la Carne de Córdoba y vicepresidente de Fifra.

El directivo indicó que “cuando comienza la renegociación de contratos, las plantas argentinas siguieron produciendo con las expectativas de que esto se superara rápidamente. Y el coronavirus hizo que eso no fuera así y ya no queda capacidad de almacenaje, lo que que hace que la mayor parte de la industria de argentina tenga que salir a buscar alternativas, otros mercados, y eso será una pérdida de valor que se suma a lo que provocó la renegociación con los precios. De alguna manera se agravó porque si hay que colocarla en otros destinos será a precios muy inferiores a los de China”.

Hacia atrás, ¿la faena ya comenzó a sentir también el impacto?

Ya estamos viendo que la faena empezó a mermar en enero, aunque creo que no lo vimos en toda su dimensión. Enero fue un mes de muchos días hábiles, y la faena no fue lo importante que debió ser. Tampoco cayó significativamente, pero es un indicio de que vamos a tener un primer trimestre con menor faena y menor volumen de exportación frente a 2019.

Y hablamos de un producto que no se puede colocar en el mercado interno…

Claro. Es un producto que en el mercado doméstico no tiene cabida porque se consume categorías jóvenes. Y en el mercado interno tenemos muy buena carne y a buenos precios. Comparando con precios de otros productos se observa que un kilo de bocado ancho de muy buena calidad prácticamente al valor de un kilo de naranja ombligo. Hay precios competitivos.

¿Y redireccionar la producción a otro mercado qué tan complejo es?

No es inmediato ni mucho menos. Rusia era el mercado destino de este producto, porque es para manufactura mientras que para China es consumo directo. Pero tenemos que rehacer un vínculo sanitario con la Federación Rusa porque el año pasado comenzaron a cambiar el criterio y hubo plantas argentinas que fueron dadas de baja porque hacía tiempo que no exportaban a ese mercado. Y los otros destinos son a precios muy inferiores a los de China. Ante este panorama lo lógico sería que el Estado argentino decida bajar las retenciones para ayudar a liberar los stocks. Posible es, pero pretender una rápida reacción es difícil. Lo planteamos, pero la reacción no siempre es a la misma velocidad.

¿Qué pasa si esto se prolonga en el tiempo?

Si el coronavirus persiste y la situación de cuarentena continúa, porque no trabajan restaurantes, empresas, el puerto no recibe mercadería, va a ser muy complicado todo. Si hay que salir a vender mercadería muy barata y con un 9% de retenciones, eso aumentará el perjuicio económico para todo el sistema productivo.

¿El balance anual del sector dependerá de la resolución o no de esta crisis?

Indudablemente para las carnes, China se convirtió en el mercado principal y no sólo de Argentina. Es el importador más importante de carne y todo está configurado para que lo siga siendo. Recordemos que hace un año tuvo el evento sanitario de la peste porcina que reforzó aún más la importación e impulsó la suba de precios. Hoy todas las expectativas están puestas en China y si no se recupera los precios de la carne van a caer porque todos los países productores van a tener que salir a colocar en otro destino lo que pensaban vender en China. Y eso se hace a valores de liquidación, lo que va a generar pérdidas en todo el sistema.

¿En el mercado interno habrá suba de precios?

Pensaba a fines del año pasado que tenía que haber una recomposición de precios porque el aparato productivo lo necesita en las categorías livianas como vaquillonas y novillito, pero esta situación vino a demorar eso. Hoy el engorde a corral sigue siendo deficitario